Las danzas que se bailan en las fiestas del pueblo, las leyendas que cuentan los abuelos, las coplas que nadie firmó y la artesanía que pasa de mano en mano forman un tesoro que no se guarda en ningún museo: vive en la memoria colectiva. El 22 de agosto se celebra el Día Mundial del Folclore, una fecha que recuerda el día de 1846 en que el británico William John Thoms acuñó la palabra folklore para nombrar todo ese saber popular transmitido de generación en generación.
Historia y origen del Día Mundial del Folclore
Antes de 1846 no existía una sola palabra que reuniera las costumbres, canciones, cuentos, refranes, danzas y creencias de la gente común. El anticuario William John Thoms propuso el vocablo folklore precisamente para dar nombre a ese conjunto de tradiciones orales y populares que hasta entonces se englobaban bajo etiquetas vagas. Su propuesta tuvo tanto éxito que el término saltó del inglés a decenas de idiomas y hoy se usa casi igual en español, portugués, francés o alemán.
De aquella fecha fundacional nace la conmemoración. El 22 de agosto se convirtió con el tiempo en el Día Mundial del Folclore, una jornada que reivindica el estudio y la protección de la cultura popular. Lo que empezó como una curiosidad de eruditos del siglo XIX es hoy una disciplina académica, la folclorística, y una preocupación de organismos internacionales que ven en estas tradiciones un patrimonio tan valioso y tan frágil como el de piedra.
¿Por qué se celebra?
Se celebra porque el folclore es el alma visible de un pueblo. En las danzas, la música, los trajes, las leyendas y la artesanía de cada región laten siglos de historia, de mestizaje y de identidad compartida. A diferencia de un monumento, el folclore no se sostiene con piedra ni con cemento: depende de que alguien siga cantando la copla, bailando el paso o contando el cuento. Cuando se rompe esa cadena de transmisión, la tradición desaparece para siempre.
Por eso la fecha tiene una dimensión de urgencia. La globalización, el éxodo rural y la uniformización cultural amenazan con silenciar músicas, lenguas y oficios que llevan siglos vivos. Celebrar el folclore es reconocer que la diversidad cultural del planeta se sostiene, en buena medida, sobre lo que un pueblo canta, baila y recuerda sin necesidad de escribirlo.
Qué es exactamente el folclore
El folclore abarca mucho más que unos bailes con traje regional. Incluye la música y las danzas tradicionales, los cuentos, mitos y leyendas, los refranes y las adivinanzas, las fiestas y los rituales, las recetas, la medicina popular y la artesanía. Todo ello comparte tres rasgos: es de transmisión oral, es colectivo —rara vez tiene un autor conocido— y está en constante evolución, porque cada generación lo reinterpreta a su manera. No es una pieza de museo congelada en el pasado, sino una cultura viva que cambia mientras sigue viva.
El folclore desde España y Latinoamérica
El mundo hispano es un gigante del folclore. En España conviven el flamenco —inscrito por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial en 2010—, la jota aragonesa, la sardana catalana, la muñeira gallega, las fallas valencianas o los castillos humanos de Cataluña. En Latinoamérica, el folclore es un mestizaje deslumbrante de raíces indígenas, africanas y europeas: el joropo venezolano, la cueca chilena, la marinera peruana, el tango, el mariachi mexicano o la cumbia colombiana son señas de identidad de naciones enteras. Detrás de cada uno hay comunidades que mantienen vivas sus tradiciones frente al empuje uniformador de la cultura global.
Cómo se vive en el mundo
Cada 22 de agosto, escuelas de danza, agrupaciones folclóricas, museos etnográficos y ayuntamientos organizan festivales, talleres y muestras de trajes, música y gastronomía tradicional. En muchos países la fecha sirve para reconocer el trabajo de las personas mayores que custodian ese saber y para acercarlo a los más jóvenes. En redes sociales, la efeméride se llena de imágenes de bailes, instrumentos y oficios de los cinco continentes, un recordatorio de que la diversidad cultural es una riqueza que merece la pena defender.
Cómo participar en el Día Mundial del Folclore
- Asiste a un festival, una romería o una muestra de danzas tradicionales de tu zona.
- Pregunta a tus mayores por canciones, cuentos, refranes o recetas de familia y anótalos.
- Apoya a los artesanos locales que mantienen vivos oficios en peligro de desaparecer.
- Consulta las listas de Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO y descubre las tradiciones de tu país.
- Difunde la efeméride con #DíaMundialDelFolclore.
Proteger el folclore no es un ejercicio de nostalgia, sino una forma de cuidar la memoria y la identidad de los pueblos. Cada canción que se sigue cantando y cada baile que se sigue enseñando es un hilo que nos une con quienes vinieron antes. Mantener viva esa cadena depende, en última instancia, de que cada generación decida no dejar que el silencio la rompa.
#DíaMundialDelFolclore