En 2025, informar costó la vida a más de un centenar de personas. El Día Mundial de la Libertad de Prensa se conmemora cada 3 de mayo por decisión de la Asamblea General de Naciones Unidas, que lo proclamó en diciembre de 1993 a propuesta de la UNESCO. La fecha recuerda la Declaración de Windhoek, firmada ese mismo día de 1991 por periodistas africanos que reclamaban una prensa libre, independiente y plural.
Historia y origen: la Declaración de Windhoek
El origen está en un seminario de la UNESCO celebrado en Windhoek, capital de Namibia, entre el 29 de abril y el 3 de mayo de 1991, bajo el título de promoción de una prensa africana independiente y pluralista. El continente salía entonces de décadas de prensa controlada por los Estados, y los periodistas reunidos allí redactaron un texto que fijaba un principio simple: sin prensa libre no hay democracia posible.
La Declaración de Windhoek se aprobó el último día del encuentro. Ese mismo año, la 26ª Conferencia General de la UNESCO hizo suya la propuesta y la elevó a Naciones Unidas. En diciembre de 1993, la Asamblea General proclamó el 3 de mayo como Día Mundial de la Libertad de Prensa, en la fecha exacta de la firma. El documento está hoy inscrito en el registro Memoria del Mundo de la UNESCO.
Por qué se conmemora
La fecha no celebra a los periodistas: recuerda una función. Una prensa que puede investigar sin permiso es el mecanismo por el que una sociedad se entera de lo que el poder preferiría callar. Cuando ese mecanismo se rompe, no pierde el gremio, pierde el lector, que deja de tener manera de saber.
El diagnóstico actual es duro. La Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2026 de Reporteros Sin Fronteras constata que, por primera vez en su historia, más de la mitad de los países del mundo se encuentra en una situación difícil o muy grave, y que la puntuación media de los 180 países analizados nunca había sido tan baja en 25 años. La libertad de prensa retrocedió en 100 de los 180 países evaluados.
Cómo se mide la libertad de prensa
Conviene entender qué hay detrás de esos puestos, porque el índice no mide impresiones. Reporteros Sin Fronteras evalúa cada país mediante cinco indicadores: el político, el económico, el legislativo, el sociocultural y el de seguridad. Un país puede no tener periodistas encarcelados y aun así caer en la lista si sus medios dependen de la publicidad institucional o si acumula leyes que permiten llevar a un reportero ante un juez por publicar algo cierto.
En la edición de 2026, el indicador que más se degradó fue precisamente el legislativo: el periodismo se está criminalizando por vía normativa en cada vez más lugares. Noruega encabeza la clasificación por décimo año consecutivo y Eritrea la cierra por tercero.
La otra cara son las cárceles. A 1 de diciembre de 2025, había 503 periodistas detenidos en 47 países, según Reporteros Sin Fronteras. China es el mayor carcelero del mundo, con 121, seguida de Rusia, con 48, y de Birmania, con 47.
Hay además un factor que agrava todo lo anterior: la impunidad. Según el observatorio de periodistas asesinados de la UNESCO, cerca de 9 de cada 10 asesinatos de informadores siguen sin resolverse judicialmente, una tasa del 85 %. El dato mejora despacio, ya que hace doce años rondaba el 95 %, pero la lectura de fondo se mantiene: matar a un periodista es, casi siempre, un crimen sin condena, y esa certeza es en sí misma un incentivo.
Cómo se vive en España y en Latinoamérica
En España, el retroceso de seis puestos en 2026 no responde a un episodio único, sino a un deterioro de las condiciones del oficio: precariedad, presión sobre las redacciones y hostilidad creciente hacia los informadores.
En Latinoamérica, el problema sigue siendo físico. La región registró 11 asesinatos de periodistas en 2025, y Perú encabezó la lista con cuatro profesionales asesinados en un solo año, después de casi una década sin crímenes mortales contra la prensa. Informar sobre corrupción local, minería ilegal o crimen organizado sigue siendo, en buena parte del continente, una actividad de riesgo.
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La Declaración de Windhoek lo dejó escrito hace más de tres décadas: el establecimiento y el mantenimiento de una prensa libre, independiente y pluralista es esencial para el desarrollo de la democracia. Hoy hay 503 profesionales presos que lo recuerdan desde una celda.
#DíaMundialDeLaLibertadDePrensa
Verificado por la redacción de Día Internacional
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