Es la fiesta más universal del calendario: se celebra en casi todos los rincones del planeta, con nieve o bajo un sol de verano. El 25 de diciembre se celebra la Navidad, la conmemoración cristiana del nacimiento de Jesús de Nazaret. Más allá de su raíz religiosa, se ha convertido en un fenómeno cultural que reúne a familias, mueve la economía global y marca el cierre del año para miles de millones de personas creyentes y no creyentes.
Historia y origen de la Navidad
Al contrario de lo que muchos creen, la fecha del nacimiento de Jesús no aparece en la Biblia. La primera celebración documentada de la Navidad el 25 de diciembre data del año 336 d. C. en Roma, recogida en el llamado Cronógrafo de 354. Poco después, el papa Julio I consolidó esa fecha. La elección no fue casual: coincidía con festividades paganas muy arraigadas, como el nacimiento del Sol Invictus (instaurado por el emperador Aureliano en el año 274) y las Saturnales romanas. La Iglesia habría querido cristianizar esas celebraciones del solsticio de invierno, cuando los días vuelven a alargarse.
¿Por qué el 25 de diciembre?
Existen dos grandes explicaciones. La primera, la más aceptada, es la voluntad de sustituir las fiestas solares paganas por una celebración cristiana, aprovechando el simbolismo de la luz que vence a la oscuridad. La segunda parte de un cálculo teológico antiguo que situaba la concepción de Jesús el 25 de marzo, nueve meses antes. Sea como fuere, con el Edicto de Tesalónica del año 380, que hizo del cristianismo la religión oficial del Imperio Romano, la fecha se extendió por todo el mundo cristiano, primero en Occidente y después en Oriente.
Del belén al árbol: símbolos que cuentan una historia
Muchos de los símbolos navideños tienen orígenes fascinantes. El belén nació en la Italia del siglo XIII y arraigó con fuerza en España, donde el Belén napolitano se hizo célebre en el siglo XVIII. El árbol de Navidad procede de las tradiciones germánicas y se popularizó en el siglo XIX. La figura de Papá Noel combina al obispo San Nicolás de Bari, patrón de los niños, con la imaginería nórdica y la publicidad del siglo XX. Y los villancicos, esas canciones populares, empezaron siendo composiciones profanas antes de convertirse en el himno de estas fechas. Cada país ha ido tejiendo su propia versión de la fiesta, hasta el punto de que hoy la Navidad se celebra incluso en países de mayoría no cristiana, como Japón o Corea del Sur, donde ha arraigado como una fiesta comercial y luminosa desprovista de su sentido religioso original.
Cómo se vive en España y Latinoamérica
En España, la Navidad arranca el 22 de diciembre con el sorteo de la lotería de «El Gordo», sigue con la Nochebuena en familia, la Misa del Gallo y culmina el 6 de enero con los Reyes Magos, que traen los regalos a los niños. En Latinoamérica, la celebración es intensísima: las posadas mexicanas recrean el camino de María y José durante nueve días, en Colombia y Venezuela se reza la Novena de Aguinaldos, y en muchos países la cena principal es la del 24 por la noche. El belén, o «nacimiento», sigue siendo protagonista en los hogares.
Cómo vivir la Navidad
- Reúnete con los tuyos: la Navidad es, ante todo, un tiempo de encuentro familiar.
- Descubre el origen de tus tradiciones: el belén, los villancicos o el árbol tienen siglos de historia.
- Practica la solidaridad: es época de campañas para quienes más lo necesitan.
- Respeta las distintas formas de celebrarla, religiosas o laicas.
- Comparte tus momentos con #Navidad.
Nacida como fiesta religiosa y transformada en símbolo cultural, la Navidad es hoy un puente entre lo sagrado y lo familiar, entre la tradición y la ilusión. Más allá de las creencias, sigue significando lo mismo que hace casi diecisiete siglos: luz, reencuentro y esperanza en pleno invierno.
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