La cultura no es el adorno de la economía: es una parte medible de ella y, además, la materia con la que las sociedades se explican a sí mismas. De ese doble papel nace el Día Mundial de la Diversidad Cultural para el Diálogo y el Desarrollo, que se celebra cada 21 de mayo desde 2003 por decisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas, a partir de un texto de la UNESCO.
Historia y origen del 21 de mayo
El punto de partida es la Declaración Universal sobre la Diversidad Cultural, aprobada por la Conferencia General de la UNESCO en noviembre de 2001. El contexto pesa: el texto se adoptó pocas semanas después de los atentados del 11 de septiembre, en un momento en el que la idea de un choque inevitable entre culturas circulaba con fuerza. La UNESCO respondió justo al revés, definiendo la diversidad cultural como patrimonio común de la humanidad y como motor de desarrollo.
Un año después, en diciembre de 2002, la Asamblea General de la ONU aprobó la resolución 57/249, que proclamó el 21 de mayo como Día Mundial de la Diversidad Cultural para el Diálogo y el Desarrollo. La resolución parte de una idea concreta: la tolerancia y el respeto a la diversidad cultural, por un lado, y la promoción y protección de los derechos humanos, incluido el derecho al desarrollo, por otro, se refuerzan mutuamente. La primera celebración fue en 2003.
¿Por qué se celebra?
Porque tres cuartas partes de los conflictos importantes del mundo tienen una dimensión cultural, y porque tender puentes entre culturas es, según la ONU, condición para la paz y para un desarrollo que no se limite al crecimiento del PIB.
El día tiene también una lectura defensiva. La homogeneización cultural avanza empujada por la concentración de las industrias del entretenimiento y por unos algoritmos que premian lo que ya funciona. Las lenguas son el ejemplo más crudo: se hablan alrededor de 7.000 en el mundo, pero solo unos centenares han entrado en los sistemas educativos y menos de un centenar tiene presencia real en el mundo digital.
La diversidad cultural no es folclore
Conviene desmontar la lectura más cómoda del día, la que lo reduce a una jornada de gastronomía, trajes y música del mundo. La UNESCO no habla de eso, o no solo de eso. Habla de reglas.
La prueba es la Convención sobre la Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales, adoptada en 2005, que es un tratado internacional con consecuencias jurídicas. Su idea central es que los bienes culturales, una película, un libro, una canción, no son mercancías como un tornillo: tienen un valor simbólico e identitario, y por eso los Estados conservan el derecho soberano a adoptar políticas para protegerlos. De ahí salen las cuotas de pantalla, las ayudas al cine nacional, las políticas del libro o la excepción cultural en los tratados comerciales.
Dicho de otro modo: el 21 de mayo no celebra que existan muchas culturas, sino que se defienda activamente la posibilidad de que sigan existiendo. Y añade una segunda condición, que está en el propio nombre del día, el diálogo. Culturas que coexisten sin hablarse no forman diversidad, forman compartimentos.
Cómo se vive en el mundo
La UNESCO y los Estados miembros organizan encuentros, conciertos y debates, y la sociedad civil aprovecha para lanzar campañas de convivencia. En España el día se apoya en una realidad plurilingüe y en una población cada vez más diversa, con actividades en escuelas, bibliotecas y centros cívicos. En Latinoamérica la fecha se cruza con la reivindicación de los pueblos indígenas y de las culturas afrodescendientes, y en países como México, Bolivia, Perú, Colombia o Guatemala sirve para hablar de lenguas originarias, educación bilingüe y derechos culturales.
Cómo participar
- Lee, escucha o ve algo hecho fuera de tu circuito habitual, en su lengua original y con subtítulos.
- Aprende unas frases de una lengua minorizada de tu entorno.
- Consume cultura local y de pequeños creadores: librerías independientes, salas de barrio, sellos pequeños.
- Escucha a alguien con una trayectoria vital distinta de la tuya sin convertirlo en objeto de curiosidad.
- Revisa lo que recomienda tu propio algoritmo y rómpelo a propósito.
- Apoya proyectos que documenten patrimonio inmaterial: oficios, músicas, tradiciones orales.
La diversidad cultural, recuerda la UNESCO, es para el género humano tan necesaria como la diversidad biológica para los organismos vivos. No es una metáfora amable: es la constatación de que un sistema sin variedad es un sistema frágil.
#DiversidadCultural
Verificado por la redacción de Día Internacional
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