Las grandes atrocidades de la historia casi nunca empezaron con balas: empezaron con palabras. El 18 de junio se conmemora el Día Internacional para Contrarrestar el Discurso de Odio, proclamado por la ONU para frenar una forma de violencia que muchas veces precede a la violencia física.
Historia y origen del Día
La Asamblea General de la ONU proclamó esta efeméride mediante la resolución 75/309, en 2021. La fecha del 18 de junio coincide con el lanzamiento, en 2019, de la Estrategia y Plan de Acción de la ONU contra el Discurso de Odio, presentada por el secretario general António Guterres. El objetivo: una respuesta global y coordinada a un problema que crece con las redes sociales.
¿Qué es y por qué importa?
La ONU define el discurso de odio como toda comunicación que ataca o denigra a una persona o grupo por su religión, etnia, nacionalidad, raza, género u otra característica. No es una opinión más: la propia ONU recuerda que el discurso de odio "sembró las semillas" de atrocidades como el Holocausto o el genocidio de Ruanda. Cuando se normaliza, prepara el terreno para la discriminación y la violencia.
El campo de batalla es internet
Las redes sociales han multiplicado el alcance y la velocidad del discurso de odio. Lo que antes quedaba en un comentario aislado hoy puede volverse viral en minutos, amparado por el anonimato. Por eso la lucha combina dos frentes: la responsabilidad de las plataformas para moderar sus contenidos y la educación de los usuarios para no propagar ni normalizar el odio.
La situación en España
En España, el Ministerio del Interior registró un ligero descenso de los delitos de odio en 2024, aunque el odio en redes crece con fuerza. Latinoamérica comparte el reto: la combinación de polarización política y desinformación alimenta los discursos de odio en toda la región. Frente a ello, cada vez más países refuerzan sus sistemas de detección y sus marcos legales.
Odio no es lo mismo que opinión incómoda
Una duda legítima recorre este debate: ¿dónde acaba la libertad de expresión y empieza el discurso de odio? No es lo mismo criticar una idea, una religión o un gobierno —algo plenamente legítimo— que deshumanizar a las personas por lo que son. El discurso de odio no ataca argumentos, sino identidades: incita al desprecio, la discriminación o la violencia contra alguien por su origen, su fe, su género u orientación. La ONU y la mayoría de las legislaciones marcan ahí la frontera. Contrarrestarlo no significa censurar el debate ni el humor, sino impedir que las palabras se conviertan en un arma que prepara daños reales. Distinguir bien ambas cosas es esencial para defender, a la vez, la libertad de expresión y la dignidad de todos.
Cómo contribuir
- No compartas mensajes de odio, ni siquiera para criticarlos: amplifican su alcance.
- Reporta los contenidos de odio en las plataformas y apoya a las víctimas.
- Practica el "contra-discurso": responde con datos, respeto y empatía.
- Enseña pensamiento crítico a los más jóvenes frente a la desinformación.
- Súmate con #NoAlDiscursoDeOdio.
La libertad de expresión no es libertad para deshumanizar. El Día Internacional para Contrarrestar el Discurso de Odio recuerda que defender la palabra también significa no permitir que se convierta en arma contra los demás.
#NoAlDiscursoDeOdio