Son ese recordatorio silencioso de cada verano, cada exposición al sol y cada cambio hormonal que acumula nuestra piel a lo largo de los años. Las manchas cutáneas afectan a más del 50% de la población adulta y, aunque la mayoría son benignas, pueden esconder señales de alerta que no debemos ignorar. Cada 25 de mayo, el Día Internacional de las Manchas Cutáneas nos invita a conocer nuestra piel, protegerla y saber cuándo consultar a un dermatólogo.
Tipos de manchas cutáneas
Las manchas en la piel pueden clasificarse en varios tipos. Los léntigos solares (manchas de la edad) aparecen en zonas expuestas al sol y son la causa más frecuente de consulta dermatológica. El melasma afecta especialmente a mujeres durante el embarazo o por anticonceptivos hormonales, formando manchas simétricas en la cara. Las efélides (pecas) son genéticas y se oscurecen con el sol. La hiperpigmentación postinflamatoria aparece tras lesiones, acné o procedimientos dermatológicos, y es más frecuente en pieles oscuras.
Lo importante es distinguir las manchas benignas de las que pueden indicar un melanoma: asimetría, bordes irregulares, color no homogéneo, diámetro mayor a 6 mm y evolución (regla ABCDE). Ante cualquier mancha nueva o que cambie, la consulta dermatológica es obligatoria.
Prevención y tratamiento
La fotoprotección diaria es la medida más eficaz: SPF50, reaplicación cada 2 horas y protección incluso en días nublados. Los tratamientos despigmentantes incluyen ácido azelaico, vitamina C, retinoides, ácido kójico y peelings químicos. El láser y la luz pulsada intensa son opciones para casos más resistentes, siempre bajo supervisión dermatológica.
Cómo participar
Revisa tus lunares y manchas con la regla ABCDE. Usa protección solar diaria. Comparte con #ManchasCutáneas. Y si llevas tiempo posponiendo esa visita al dermatólogo, que este día sea la excusa perfecta.